- Ahora no Patt….
El cachorro se apartó y caminó a su lado durante el corto trayecto que las separaba de la puerta de la cocina. Ana comenzó a prepararse un café, y al tiempo que lo hacía, Patt se acostaba en el suelo y la miraba con cara de pena.
- No me mires así. Sabes que hoy no puedo conmigo.
La perra ladró y Ana se dio cuenta de la hora que era.
- Oh, no! Es tardísimo! Subiré a vestirme y te dejaré la comida.
Subió las escaleras corriendo y al cabo de unos minutos las volvió a bajar, entrando nuevamente por la cocina y dejándole la comida preparada al animal.
Salió por la puerta, no sin antes coger las llaves, y se dirigió al coche aparcado delante de la casa. Antes de subir, miró por última vez a la ventana de la cocina y pudo ver como Patt la despedía con un ladrido insonoro moviendo la cola.
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