lunes, 2 de mayo de 2011

(‘ᴥ’)

Estuvo bastante tiempo pensando en lo mismo, en lo que había sucedido por la noche. No encontraba una sola razón por la cual todo aquello pudiera tener la más mínima lógica. Pero como era de esperar, no la encontró. Por más vueltas que le daba, no lo lograba entender. Lo caviló durante unos pocos minutos más y lo dejó. Aquello no era tarea para un domingo por la mañana, y menos después de la noche anterior. Había sido bastante ajetreada; sucedió de todo, además de lo que le ocupaba la cabeza. Se levantó de la cama, no sin antes apagar la radio, que se había encendido unas horas antes. Bajó por las escaleras hacia la cocina y cuando estaba a unos centímetros de la puerta, Patitas se abalanzó sobre ella.

- Ahora no Patt….

El cachorro se apartó y caminó a su lado durante el corto trayecto que las separaba de la puerta de la cocina. Ana comenzó a prepararse un café, y al tiempo que lo hacía, Patt se acostaba en el suelo y la miraba con cara de pena.

- No me mires así. Sabes que hoy no puedo conmigo.

La perra ladró y Ana se dio cuenta de la hora que era.

- Oh, no! Es tardísimo! Subiré a vestirme y te dejaré la comida.

Subió las escaleras corriendo y al cabo de unos minutos las volvió a bajar, entrando nuevamente por la cocina y dejándole la comida preparada al animal.

Salió por la puerta, no sin antes coger las llaves, y se dirigió al coche aparcado delante de la casa. Antes de subir, miró por última vez a la ventana de la cocina y pudo ver como Patt la despedía con un ladrido insonoro moviendo la cola.

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